jueves, 24 de mayo de 2012

DESPUÉS DE SOÑAR


DESPUÉS DE SOÑAR

Esclavo ya de Somnus, busco tratos

que firmo con Plutón y Proserpina,

testigo del suceso nos preside

la luna de tambores y de fiesta

en la menguada noche de la diosa

Juno, que distribuye con su riego

la calma de las dalias que taladra

dulcemente mi hipófisis dormida.

De repente el recuerdo se presenta

con sus mejores galas, con un hombre

de rostro conocido, de sosiego,

imagen de mi infancia prematura,

mis tímpanos se llenan de pedales…

y el viento se convierte en melodía

al soplo de mi boca, aún incrédula

de huesos de albarillo y de silbatos.

-Que bien que estamos juntos esta noche…

Y silba, y silba, y silba… mi memoria

tan fuerte que me asusta y me despierta

en medio de los trenes del pasado.

Lleno de carbonilla el cabecero.

Repleto el dormitorio de maletas

que corren a buscar algún billete.

Un ramo entre los brazos, lleva un hombre

(como el que acuna a un niño de caricias)

que coloca su cuello y su guirnalda,

cuando un Edén de nubes aparece

con la locomotora y los vagones.

¡Qué tremendo tesoro con sombrero

baja el estribo lleno de poemas!

¡Por fin la buena Musa les reúne!

Se abrazan y se rozan las mejillas,

y se observan incrédulos, latientes…

-Federico, don Pablo, ¡bienvenidos!

Entrad con mucho gusto en mi bodega.