EL POZO
En lo oscuro del pozo de mi casa,
el sepulcro perpetuo de mi vida,
sólo deja pasar años y sombras
de soledades vagas, permanentes.
Tormentas del pasado que regresan
al páramo del pecho endurecido
que no siente locuras necesarias.
Las tazas de café que se amontonan
en los nervios del alma por las noches,
los ojos sin descanso y sin recuerdos,
en el límite nuevo y solitario
que la rutina impone cada día.
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